Cocinando para los propietarios. 31 de julio, benditas chapuzas.

Tenía ventresca de atún en lata, aquella con la que satisfacer al señor que quería comida española en momentos de humor cambiante. Con esto, un arillo de cebolla y una tosta melba comenzó la contienda. Carpaccio de ternera con virutas de foie y aceite de trufa después, qué mas se puede pedir?; como plato fuerte "dentex, dentex" que hermoso, ahí marcado a la plancha y terminado a base de vino blanco, jugo de langostinos, ajo y perejil. Guarnecido con leek y babyleek. Terminando con lo que sería el postre del verano, otra copia del Portixol que en mi ansia de apresurar labores casi termina en el estómago de algún escualo mediterráneo. Y quien haya conocido este postre sabrá que se compone de una base de galleta, un cuerpo cremoso de queso y una última capa gelatinosa del ingrediente protagonista (la foto de la derecha). En este caso, pasando por alto que el pure de maracuyá fue, prácticamente, rescatado y desincrustado del cajón del congelador, conviene señalar que la capa superior de gelatina quiso sumergirse y fundirse en emotivo abrazo con su vecina de abajo provocando un temblorcillo eléctrico en mi alma débil.

Un "mecaghonsandiossss" a modo de invocación divina trajo paz a mi mente que enseguida se iluminó para que yo -cual MacGuiver- armase la batidora que a velocidad 12 fundió a base de bien, ambas e irresponsables capas, en compacto dulce y hermoso que despertó sentimientos encontrados en la propietaria que hoy sí, me felicitó con sinceridad.


Puede apreciarse en la foto de la izquierda el resultado, puede también apreciarse una capita de gelatina a ras de la galleta dando fe de mi chapuza.


3 comentarios:

Lau dijo...

Pois que queres que che diga..a min as túas chapuzas estas téñenme unha pinta...que xa me está entrando a fame! :-)

makeijan dijo...

O mesmo digo ;-)

pfgarea dijo...

...bueno, bueno, sodes moi xenerosos...

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