Tapas, casualidades y esa mesa vacía.

Se celebró este pasado fin de semana Tapalma, y parece que con más éxito que en anteriores ediciones, de lo cual me alegro, ya que este tipo de eventos gastronómicos parece que nunca funcionan en esta ciudad. Participó y ganó el restaurante Ummo, uno de los pocos restaurantes buenos de verdad que conozco y me puedo permitir, y por eso me alegro, porque al no conocer muchas cocinas de esta ciudad, parece que al menos conozco las adecuadas. Fui por primera vez recomendado por Linda -jefa del cuarto frío del Portixol-, y agradecido le he de estar, sitio idóneo para nunca quedar mal. Como mal he quedado con Pedro -jefe de cocina del Eboca- restaurante donde disfruté dos semanas dando apoyo antes de hacerme a la mar. Mal porque le llamé para quedar y surgió lo de Tapalma, ocasión perfecta para vernos y degustar. Ganas nunca me faltaron, pero Eboca está en Ciudad Jardín y yo no veo el momento de acercarme, ya que uno no es holgazán en valde. Pero siendo la ocasión perfecta para el encuentro, más perfecta fue la llamada de Sebastián -el que fuera mi profesor del curso de agencias de viajes- ofreciéndome un trabajo bien pagado de dos días con Kevin -novio de la amiga de la chica que conocía a Sebastián, y casualmente chef de un M/Y Elegance 24m como yo- Un trabajo que consistía en un catering para 80 en una casa particular.
Así que finalmente si acudí a Ciudad Jardín, pero no a Eboca para comer tapitas, sinó a casa de Kevin para hacerlas. Y de casa en casa, el viernes las servimos en el hogar de esta gente, allá en Porto Pi. El servicio fue un éxito si pasamos por alto que no había platos para la tarta del cumpleaños del marido de Cristina -manager del Portixol- que allí estaba tan sorprendida de verme como yo, estúpido de ni siquiera preguntar por su recién nacido retoño, que ella es buena chica, y merecía más simpatía por mi parte. Buena chica y tarbajadora es Annamaria -eslovaca amiga de Marquetta: la excocinera de Vogue ( mi yate), así mismo amiga de Magda polaca compañera de Ania que conoce mi Pauliña, y que me consiguió el trabajo este verano- que vino para el servicio y se llevó un badejita de estas brochetas de fruta que se ven en la foto y ocuparon horas de mi labor con Kevin hasta dejar la mesa vacía y cocina limpia.
Tapas hice el lunes para Carlos,Toni, Sergio, Ania, y Aidan, cosa
sencilla porque era festivo y todo estaba cerrado, del fin de semana no me quedaba mucho porque el sábado hicimos una ce
nita -por lo que tampoco pude ir a Eboca- con cuatro cositas para picar, entre ellos unos pimientos del piquillo rellenos fantásticos que hizo Marisa, después costilla de cerdo asada con miel y mostaza; de postre un brownie suave y esponjoso que hizo Cintia, muy bueno. Estaba además Javi, encantado de haberlo conocido, novio de Sofía más buena que el pan, pero no tan alegre como cuando la conocí siendo vecinos y con mi mejor sonrisa exigí de madrugada un poco de silencio porque es hora de dormir, coño. Posteriormente coincidiríamos en Portixol, ella camarera hasta las próximas navidades que se va a su Suecia natal y hasta siempre guapa!. En Portixol trabaja
ahora Cintia, antes compañera de Marisa en Puro Hotel donde conocieron a Paulina que era allí camarera durante el tiempo que yo fui cocinero en el Puro Beach bajo la supervisión de Dante, buen amigo que vendría a casa más tarde, como Fulgen marido de Cincia que trabajó con Jordi compañero de mesa de Paulina en Hotelbeds. Pero puntual y hermosa había llegado Camila, prometida con Dante y aunque no se dedica a la hostelería también pasó por el Portixol, en los tiempos que sin saberlo eran muy vecinos de Kevin y de un futuro Restaurante Eboca, que participó en Tapalma cuyo primer premio recayó en Ummo. Así que entre tapas, casualidades y mesas vacías pasó este fin de semana ansiado en tiempos pretéritos de marejadilla fuerza de 3 a 4.





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