Charter para los mozos.4-9 agosto

Como esperábamos un grupo de jóvenes árabes, pudo la lógica y se tuvo a bien calificarlos de moros, pero como de mal gusto hay mucho escrito digamosles ahora mozos, que como epíteto cuadra mejor, dado que de arábigo sólo tenían la fortuna y el apellido, pues eran americanos de New York, que decían “Hi, sir!,”

Durante toda la semana me dediqué ha hacer sándwiches, fajitas, hamburguesas, freedown fries, y otras delicatessen, eso sí, sin cerdo ni guarras.

No arrendaron estos mozos el yate adecuado, porque el nuestro no era ni mucho menos un barco juvenil, dicharachero o distendido, y no hablo sólo de la decoración, sino también del ambiente que creábamos, o nos hacían crear; o quizás se nos inducía, es esta otra historia.

Curioso grupo: tres hermanos como núcleo, después parejas, amigos, guardaespaldas y uno que hacía de asistente o algo así.

Fueron desapareciendo a lo largo de la semana hasta que el sábado sólo quedaba una parejita que quiso comer de emplatado, y esto es lo que hice:

-aperitivo de pan de higo y brie;

-gazpacho de sandía;

-confit de pato con risotto de verduras:

-peras al vino con cous-cous de cítricos.

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