Cocinando para los propietarios. El último día primero de agosto.

Primero Vichyssoise, de postre Banoffe pie y entre tanto Canguro con chutney de mango, humus, y patat confitada en genjibre. La idea del chutney de mango con canguro la saqué de algún sitio de internet. La idea era servir el plato con una base de humus, colocar el canguro encima y napar con chutney, sirviendo las patatas a parte en otro plato. La verdad no se por qué no lo hice así. La patata con el humus queda vistosa, pero un poco redundante, pero el chutney con la carne del canguro va muy bien. Se trata de una carne muy roja, tierna y jugosa que recuerda un poco a caza, pero suave, y además parece ser que es muy sana, o al menos más que otras carnes.

Cocinando para los propietarios. 31 de julio, benditas chapuzas.

Tenía ventresca de atún en lata, aquella con la que satisfacer al señor que quería comida española en momentos de humor cambiante. Con esto, un arillo de cebolla y una tosta melba comenzó la contienda. Carpaccio de ternera con virutas de foie y aceite de trufa después, qué mas se puede pedir?; como plato fuerte "dentex, dentex" que hermoso, ahí marcado a la plancha y terminado a base de vino blanco, jugo de langostinos, ajo y perejil. Guarnecido con leek y babyleek. Terminando con lo que sería el postre del verano, otra copia del Portixol que en mi ansia de apresurar labores casi termina en el estómago de algún escualo mediterráneo. Y quien haya conocido este postre sabrá que se compone de una base de galleta, un cuerpo cremoso de queso y una última capa gelatinosa del ingrediente protagonista (la foto de la derecha). En este caso, pasando por alto que el pure de maracuyá fue, prácticamente, rescatado y desincrustado del cajón del congelador, conviene señalar que la capa superior de gelatina quiso sumergirse y fundirse en emotivo abrazo con su vecina de abajo provocando un temblorcillo eléctrico en mi alma débil.

Un "mecaghonsandiossss" a modo de invocación divina trajo paz a mi mente que enseguida se iluminó para que yo -cual MacGuiver- armase la batidora que a velocidad 12 fundió a base de bien, ambas e irresponsables capas, en compacto dulce y hermoso que despertó sentimientos encontrados en la propietaria que hoy sí, me felicitó con sinceridad.


Puede apreciarse en la foto de la izquierda el resultado, puede también apreciarse una capita de gelatina a ras de la galleta dando fe de mi chapuza.


Vázquez Montalbán contra los gourmets.

"El llamamdo arte culinario se basa en un asesinato previo, con toda clase de alevosías. Si ese mal salvaje que es el hombre civilizado arrebatara la vida de un animal o de una planta y se comiera los cadáveres crudos, sería señalado son el dedo como un monstruo capaz de bestialidades estremecedoras. Pero si ese mal salvaje trocea el cadáver, lo marina, lo adereza, lo guisa y se lo come, su crimen se convierte en cultura y merece memoria, libros, distinciones, teoría, casi una ciencia de la conducta alimentaria. No hay vida sin crueldad. No hay historia sin dolor."
Una buena reseña de este libro en este blog: El diletante.

Cocinando para los propietarios. 30 de julio, San Coulan.



Aquel coulan fantástico de comercial Vera, congelados de a 12 en solemne caja, no fue superado por este otro, tormento de noche que Sarita hacía a su vez de canguro y yo dueño del ruido y mi cocina experimentaba con esta receta que temprano y en el mercado me transmitía Pilar, compañera en Puro Beach en otros tiempos. Fueron varios a los que llamé sin mucha fortuna, y varias recetas que se amontonaron en mi libreta, entre ellas esa tan interesante de Dante, con levadura química entre sus ingredientes. Pero yo necesitaba algo seguro e infalible, y ahí estaba Pilar de mañana en el mercado describiéndome y animándome para la elaboración de este pudding, y yo anotando ansioso en algún hueco de la lista de la compra sobre la cabeza de un dentex,dentex o dentón.


Bien fácil, sencilla y delicada elaboración, mas no tan sencillo el manejo de este impreciso y maldito horno, que si bien se dignaba a mostrarme las temperaturas, no era fiable el muy pícaro.

190ºC-10' no funcionaba; 210ºC-8', bien, pero se rompía, y así probando hasta que harto de chocolate me quedé con 195ºC durante 12' y dejar enfriar un poco antes de desmoldar, porque esa es otra!!, como alguien me había dícho -mismamente Pilar, no recuerdo- lo hice en flaneras, que es lo que tenía, y entonces, claro, el desmolde fue mierdoso en varias ocasiones.

Me fui a cama con la conciencia tranquila, pero sólo eso, la conciencia, porque el resultado me asustaba y... el miércoles 30 de julio trajo consigo una ensalada de pasta, mozarella ,..., con pesto rojo; un picantón asado bien bueno pero de presentación deplorable y un postre que ya quisiera yo fuese el de la foto.



Habría de ser un menú para encantarlos: ellos gustan de ensaladas y más de pasta; él dedicado a la cinegética habría de entusiarmarse con este pollito porque no vi yo manera de hacerme con un faisan o perdiz; ni trazas tendría de someterlo al faisandaje que mandan los viejos manuales, porque colgando al animal de un rail lateral no podría esperar a que la gravedad le pudiese a riesgo de perderlo en alta mar. Y el postre -tiempo atrás- había sido sublimado en sus palabras, pero a estas alturas todos sabemos que eran congelados de caja de a 12 de comercial Vera. Un querer y no poder.

Ya no digo un "it was fantastic", o un "brilliant", digo que ni un simple "thank you Pedro". El silencio lo confirma y a buen entendedor...

...pero no decaigamos, que siempre nos quedará - y quedar quedó- la tarta de queso con maracuyá. :)


Una historia europea de la buena mesa.


Aquel mismo día que, con la propina de la señora que estaba buena a sus cincuenta y pico, me compré el nefasto libro de Santi Santamaría, compré además este otro: El goloso. Una historia europea de la buena mesa. Maravilloso libro cuya perfecta descripción es el texto de la contraportada que transcribo:

"La Gastronomía como hilo conductor de una visión alternativa de la historia, la política y la cultura occidental desde la Antigüedad a las Entreguerras, seguido de una percepción contemporánea de la Buena Mesa, trufada de anécdotas y vivencias personales desde la dictadura franquista hasta hoy."

A este tal Francisco de Sert se le define por ahí como miembro de la Academia Catalana de Gastronomía, monárquico y progresista, además IV conde de Sert o aristócrata decadente con nefasto gusto para el vestir.
He disfrutado mucho de este libro, escrito con agilidad y sencillez, sentido del humor y precisión. Repasa gustos y maneras a la mesa desde los primeros documentos en las tablas micéicas de los siglos XIV-XII a.C., pasando por la Roma imperial, el antiguo régimen, revolución francesa, belle epoce, nouvelle cuisine, y la actualidad.

"En el transcurso de la historia, ya en sus orígenes, con el dominio del fuego y la cocción de los alimentos, principio de la cocina, marmitones y golosos, tragaldabas y glotones, cultivaron y perfeccionaron el gusto, a fin de alcanzar el máximo placer con la comida. Jesús de Nazaret, figura señera de la civilización occidental, inicia su vida pública en un banquete, transformando con alegría el agua en vino, no privándose en su corta existencia de comilitonas y saraos, hasta ser tildado por los fariseos de comilón y borracho. Desde el sabio y prudente Aequestrato, el tragón Vitelio, los generosos Apicio y Lúculo, el bárbaro Atila atracándose en mesa de plata maciza. al pusilánime Dagoberto y su pasión por los asnillos al espetón, rellenos de suculentos pajarillos, aceitunas, y trufas, a los excesos del obispo Fortunato, de la gula de Carlomagno, a los fastuosos banquetes de abstinencia de los santos Luis IX de Francia y del refinamiento de los Papas de Avignon, ahítos de comer y beber hasta saciarse en los jardines provenzales, tan bien descrito por Petrarca. Al tiempo, frente a semejante insolente opulencia, los campesinos, los siervos y el bajo pueblo a menudo sufrían hambrunas en aquellos años bárbaros , dándose casos de antropofagia: los fuertes capturaban a los débiles, los descuartizaban, los asaban y se los comían; de ahí la figura del ogro, la leyenda de San Nicolás o el cuento de Pulgarcito, que luego Rabelais en el Renacimiento convertiría en alegre caricatura."

La cocina le debe a Grecia el cebado de ocas dando origen al foie, la elaboración de pan y la institucionalización del cerdo, la iniciación en el cultivo del vino, y el arte del relleno que predominará en la época romana, época de derroche, refinamiento y bacanales. Época del anfitrión Lúculo en casa de Lúculo y del goloso Apicius. Años dorados muertos a mano de bárbaros y cristianos que trajeron cocina tosca, carnívora, de ayunos y excesos del medievo:

"La receta parte de un huevo dentro de un pichón, quien a su vez está dentro de una perdiz, ésta dentro de una polla, la polla dentro de un capón y éste dentro de un faisán quien a su vez está dentro de un pavo, y así hasta la vaca pasando por el cabrito, el carnero y la ternera; todo ha de ir lavado, pelado desollado y lardeado; fuera de la vaca que ha de quedar con su pellejo, y cuando se vayan metiendo unos en otros, para que ninguno se salga de su asiento, el zapatero los ha de ir cosiendo a dos cabos, asándose a continuación."

Las estirpe Habsbúrgica , más fina pero friolera que los Hoenstaufen, vería como en la cultura cortesana de la Provenza aparecen los trovadores que serían el origen de nuestros
primeros escritos, entre los que se encuentra el Llibre de Sent Soví atrivuido al cocinero catalán -cómo no, líbreme Dios- Pere Felip, siendo el primer tratado de cocina occidental, así en manuscrito un poco mugriento porque luego otro catalán publicaría para triunfar Llubre de doctrina per a ben servir, de tallar i de l´art de coch; aunque para la mayoría Le viander es ese libro, más conocido desde luego, de Taillevent.

El comercio trae bonanzas económicas y la burguesía se impone en alguna que otra ciudad, como por ejemplo los Medici, y con gustos y disgustos llega el Renacimiento en el arte y el refinamiento en la mesa: servilletas, cristal, cubiertos,... Viene al mundo Leonardo da Vinci uno que se fue buscando la vida como buenamente pudo y teniendo experiencia y gusto por la cocina le ofrecen ser chef de una de las tabernas más populares de Florencia. La experiencia es un fracaso. La moderación en las raciones, la profusión de verduras y productos naturales, y la composición artística del plato -un poco lo que ha sido la Nouvelle Cuisine en la segunda mitad del siglo XX- no sólo fueron incomprendidas (...) sino que produjo tal agresividad entre los parroquianos que si no lo mataron no fue por falta de ganas; es sí, le corrieron a gorrazos. Cariacontecido, regresa al taller de pintura para realizar La adoracion de los magos."

La vida de las cortes se refina en manos marmitones varios, llegando al culmen en manos de Marie-Antoine Careme cocinero de reyes y rey de cocineros; teórico, didáctico, precursor de la dietética y diseñador de vajillas, montajes y curiosamente del actual traje de cocinero. Por estos años nacen los restaurantes como tal y se dan a conocer en las cocinas regionales las meres; en España comemos callos y olla podrida, después Angel Muro escribe el Practicón y un tal Escoffier impone y ordena criterios en el mundo gastronómico, lo que fue Domenech a la cocina española.

En esta cocina regional francesa de meres, mujeres de caracter duro y reconocidas ya por guías y críticos van surgiendo teorías y conceptos que desembocarían en lo se conocerá como Nouvelle Cuisine, maestras de A.Dumaine, F. Point,mere Brazier,...; así mismo maestros de Bocusse, A.Chapel, hnos. Troisgros, Senderens..., después un Robuchon entorpecido por el éxito, Ducasse más sensato, Guerard,..., un sinfín de nombres franceses que van perdiendo fuerza ante la internalización de la cocina y la ruptura absoluta que está suponiendo a día de hoy Ferrán Adriá.
No se olvida el autor de una cocina española sencillota y muy influenciada por la francesa antaño y por años de moda italiana donde comíamos muchos macarrones y canelones porque un chef italiano era lo más. Sofisticaciones posteriores en la corte, revoluciones políticas pero poco más. Se habla en serio de la cocina en este país a partir del movimiento de la Nueva cocina vasca, encabezado por Arzak y Subijana, vinculados a Bocusse. Precursores de vanguardias fueron Ramón Cabau o Montse Guillén que se fue incomprendida hacia Nueva York. Jaume Bargués curiosa su historia de tasca exclusiva, o la intentona del autor por hacer del restaurante Lúculo de Madrid lo mejor de Europa con un tal Ange García. Va el autor después hacia Girona para explicar los orígenes del Bulli, gran e importante restaurante ya antes de Adriá y J.Soler (que entre el libro de Santamría y los adjetivos sutiles de éste Sert, me parece que es un pieza de cuidado), y de ahí ya se lanza hacia lo que él denomina "el laboratorio del saciado". Y sin olvidarse de Santamaría, Berasategui, Arzak , A.L.Adúriz, M.Bras, Bittor Arinzóiz, M.Guerard, ...; introduce así al cocinero:

"Muy diversos son los orígenes de Ferrán Adriá, nacido en una barriada obrera deHospitalet en 1962, hijo de emigrantes, apolítico, inteligente, listo, rápido como un rayo, despierto e inquieto, sin interés especial por la comida -pues confiesa que se alimentaba de bistec con patatas fritas- y mucho menos por los fogones. A fin de pagarse unas vacaciones en la Ibiza hippy del momento, trabajaba en pizzerías y en restaurantes de tres al cuarto y descubre la cocina. Durante el servicio militar no hace otra cosa que guisar, conoce a Fermí Puig, cocinólogo, estudiante de filología catalana y futuro chef del Drolma, que le transmite su pasión por la cocina, y empieza a interpretar con buena mano y criterio las recetas de los grandes de la Nouvelle Cuisine. Sin oficio ni benefício, decide ser cocinero y entra en El Bulli como jefe de partida a los 22 años, permaneciendo hasta hoy."
Después, el autor, habiendo profundizado en la cocina de Adriá e intentándo conciliarla con la de Santamaría, enalteze los fogones catalanes y dedica un último capítulo a una comilona pantagruélica -como al autor le gusta decir-, a base de becadas. Y como esto no venía mucho a cuento yo también me voy a ir por la ramas recordando la dieta de bistec y me permito el colgar un vídeo donde Muchachada Niu resumen la filosofía de Adriá.




Tapas, casualidades y esa mesa vacía.

Se celebró este pasado fin de semana Tapalma, y parece que con más éxito que en anteriores ediciones, de lo cual me alegro, ya que este tipo de eventos gastronómicos parece que nunca funcionan en esta ciudad. Participó y ganó el restaurante Ummo, uno de los pocos restaurantes buenos de verdad que conozco y me puedo permitir, y por eso me alegro, porque al no conocer muchas cocinas de esta ciudad, parece que al menos conozco las adecuadas. Fui por primera vez recomendado por Linda -jefa del cuarto frío del Portixol-, y agradecido le he de estar, sitio idóneo para nunca quedar mal. Como mal he quedado con Pedro -jefe de cocina del Eboca- restaurante donde disfruté dos semanas dando apoyo antes de hacerme a la mar. Mal porque le llamé para quedar y surgió lo de Tapalma, ocasión perfecta para vernos y degustar. Ganas nunca me faltaron, pero Eboca está en Ciudad Jardín y yo no veo el momento de acercarme, ya que uno no es holgazán en valde. Pero siendo la ocasión perfecta para el encuentro, más perfecta fue la llamada de Sebastián -el que fuera mi profesor del curso de agencias de viajes- ofreciéndome un trabajo bien pagado de dos días con Kevin -novio de la amiga de la chica que conocía a Sebastián, y casualmente chef de un M/Y Elegance 24m como yo- Un trabajo que consistía en un catering para 80 en una casa particular.
Así que finalmente si acudí a Ciudad Jardín, pero no a Eboca para comer tapitas, sinó a casa de Kevin para hacerlas. Y de casa en casa, el viernes las servimos en el hogar de esta gente, allá en Porto Pi. El servicio fue un éxito si pasamos por alto que no había platos para la tarta del cumpleaños del marido de Cristina -manager del Portixol- que allí estaba tan sorprendida de verme como yo, estúpido de ni siquiera preguntar por su recién nacido retoño, que ella es buena chica, y merecía más simpatía por mi parte. Buena chica y tarbajadora es Annamaria -eslovaca amiga de Marquetta: la excocinera de Vogue ( mi yate), así mismo amiga de Magda polaca compañera de Ania que conoce mi Pauliña, y que me consiguió el trabajo este verano- que vino para el servicio y se llevó un badejita de estas brochetas de fruta que se ven en la foto y ocuparon horas de mi labor con Kevin hasta dejar la mesa vacía y cocina limpia.
Tapas hice el lunes para Carlos,Toni, Sergio, Ania, y Aidan, cosa
sencilla porque era festivo y todo estaba cerrado, del fin de semana no me quedaba mucho porque el sábado hicimos una ce
nita -por lo que tampoco pude ir a Eboca- con cuatro cositas para picar, entre ellos unos pimientos del piquillo rellenos fantásticos que hizo Marisa, después costilla de cerdo asada con miel y mostaza; de postre un brownie suave y esponjoso que hizo Cintia, muy bueno. Estaba además Javi, encantado de haberlo conocido, novio de Sofía más buena que el pan, pero no tan alegre como cuando la conocí siendo vecinos y con mi mejor sonrisa exigí de madrugada un poco de silencio porque es hora de dormir, coño. Posteriormente coincidiríamos en Portixol, ella camarera hasta las próximas navidades que se va a su Suecia natal y hasta siempre guapa!. En Portixol trabaja
ahora Cintia, antes compañera de Marisa en Puro Hotel donde conocieron a Paulina que era allí camarera durante el tiempo que yo fui cocinero en el Puro Beach bajo la supervisión de Dante, buen amigo que vendría a casa más tarde, como Fulgen marido de Cincia que trabajó con Jordi compañero de mesa de Paulina en Hotelbeds. Pero puntual y hermosa había llegado Camila, prometida con Dante y aunque no se dedica a la hostelería también pasó por el Portixol, en los tiempos que sin saberlo eran muy vecinos de Kevin y de un futuro Restaurante Eboca, que participó en Tapalma cuyo primer premio recayó en Ummo. Así que entre tapas, casualidades y mesas vacías pasó este fin de semana ansiado en tiempos pretéritos de marejadilla fuerza de 3 a 4.





Cocinando para los propietarios. 29 de julio.

Ojeando recetas tuve una idea sencilla y muy coherente que me entusiasmó, -por bien poca cosa te entusiasmas- pensará alguno, pero ahí reside el encanto de la vida, o lo que da vidilla para el que no entienda.
Estando en verano hay que hacer sopitas frías, y la mejor es el gazpacho: hermoso, fresco, intenso, sanísimo. Y gazpacho sólo hay uno pero un poco como la santísima trinidad, todos en uno, sin ningunear a la paloma ni nada; pero el
tema: habiendo más y sin ganas de experimentos como el capuccino de gazpacho de fresa que había hecho semanas antes, me puse a ojear recetas en profundo cavilar hasta que en el libro de Los fogones de José Andrés vi la luz y este es el resultado:

También con cariño conseguí un hermoso Atún Teriyaki, bien lozano se ve en esta foto previa al servicio porque en realidad salió tan hecho como me lo habían pedido, qué lastima.

Cocinando para los propietarios. 28 de julio.


En este día hice una ensalada griega, sencilla y clásica, sin complicaciones; porque para complicaciones y redundancias el cordero con salsa de membrillo con brocheta de chalotas, sobre puré de zanahoria y miel. De postre Zuchini chocolate con fresa dentro.

Cocinando para los propietarios. 27 de julio.

A veces, asomarme a la puerta y echar un vistazo era suficiente para animarme, sentirme afortunado y olvidar el ansia de llorar en mi propio hombro.
Era domingo y faltaban todavía 5 días para tener un día tranquilo, que no libre. Pero el menú de hoy prometía buenos resultados, un acercamiento -siempre difícil para mi- a sabores exóticos, pero avalado por el plagio de las recetas -una vez más- de Portixol. Lubina, patatos, bok choy, salsa kafir y bola kataifi. Esta salsa a base de leche de coco, hojas de lima y lemon
grass es algo sorprendente, fresco y suave; maravilloso. El bok choy en hojas sueltas vestía el plato de manera absoluta, la patata siempre es bienvenida y la bola de kataifi..., creo que no encajaba en este plato. El entrante era una parrillada de verduras baby, gratinadas con parmesano y mojadas con pesto rojo. El postre: creps de curry rellenas de piña en confitura con jengibre, bien merecería atención este postre, porque la idea no es mala, pero el resultado muy tosco y desconjuntado, aunque comer se la comieron, criaturas...

Cocinando para los propietarios. 26 de julio paella, paella..

Eran buena gente y nunca me pidieron nada especial, comieron lo que había, me felicitaron cuando disfrutaron y me daban las gracias cuando quizás no les agradaba. Este 26 de julio era casi domingo y decidí hacer paella, en homenaje a los domingos de muchos españoles,
que no el mío, que era más de empanada de bacalao o carne, embutidos y pollo guisado, después bizcocho y macedonia. No esperé a domingo porque no hay mercado y mi nevera no enfriaba lo suficiente; el marisco es muy caprichoso para según que cosas.
Sería un día sencillo a base de embutidos, paella de marisco y tartaleta de cerezas..., sería inesperadamente uno de los días más duros del verano.
-What´s for lunch today?- preguntó sorprendentemente.
-Paella, do you know paella?, rice, seafood...- contesté orgulloso.
-Umm, rice?
-Yes, rice and really fresh seafood- insistí orgulloso.
-Well..., could you make anything different?- dice este, inconsciente del daño moral y psicológico que me estaba causando, confirmando la maldición de la paella, esa paella que jamás haré.

Mi venganza fue tirarme de cabeza a una creación mar y montaña sin referencia o receta alguna. Algo que había leído, algo que me habían contado, y ala... Pan tostado con alioli, carrilleras de ternera que tenía de Cascajares desmigadas, cigala y navaja. Jugo de ternera y una especie de salsa americana, el berro encima que tampoco sé si venia a cuento, pero
ahí está y ahí se quedará para la posterioridad.
De este pato confitado oculto en alguna parte todavía congelada del congelador que no congelaba, salió un plato de inspiración francesa que ..., manda huevos. No quiero hablar de ello. Manzana,vinagre, habas de lata, bacon, churras con merinas, velocidad y tocino.
El postre...uff, unas tartaletas, un poco de crema pastelera y cerezas confitadas en almíbar. Fácil, ¿no?. Me cago en la puta..., tuve suerte que este fue uno de esos días que salieron a comer y regresaron para cenar. Bien que tuve más tiempo, y mal que terminamos a las mil. Un día raro, pero la tartaleta bien valía una misa.

Cocinando para los propietarios. 25 de julio, Santiago.

El 25 de julio es Santiago y día de Galicia. Y Galicia es allá donde llueve mucho y más en Santiago, porque Santiago es santo y ciudad hermosa húmeda y melancólica. En Santiago me inicié en mis artes clericales -si tal cosa existe- en Santiago me gustaba la lluvia cada dos semanas, los helados de cucurucho -antaño- en la alameda: ahí donde se experimentaron los primeros eucaliptos que después nos invadirían y ahí donde me asomaba al campus como universo paralelo a mi realidad.
Luego ya uno creció para vivir en las entrañas de la pedregosa ciudad, para entre porros y viños pensar na orella, cocodrilos, tigres y en tiempos más prósperos pulpo e navallas. Intercambiar tertulias y actos culturales como perfecta excusa de semejante holgazanería, lamentable pero tan tierno... Ternura de carnes ajenas y efímeras clavadas en la memoria, brincando entre lo irresponsable, prohibitivo y crudo de una madurez que se reivindicaba. Que oscura bohemia, que maldito lacazán.
Pues claro que si, hice una tarta de Santiago
de postre, que no era extraordinaria, pero era mi primera, la hice con mucho tino e incluso intenté hacerle la forma de la cruz, el resultado era absurdo y desistí.
Antes había hecho una milanesa de entrecot con polenta con pesto, flor de calabacín y ramillete de tomates; y de entrante una ensalada de inspiración nórdica que copié del restaurante Eboca, de Julio Garmendia, era una ensalada de remolacha, patata, arenque ahumado, cebolla frita...
De aperitivo croquetas.

Cocinando para los propietarios. 24 julio

Este jueves no fue un gran día, las expectativas eran buenas, pero el resultado nefasto, y no catastrófico gracias a una inocente receta de esas que también tenía ganas de preparar: las peras al vino con crema de arroz con leche, esas que aparecen en el vídeo danzando alegremente cuales generosos senos en feroz coito.
Pulpo á feira de aperitivo a sabiendas de que los ingleses no gustan mucho tales especies, fantástico entrante como ensalada con queso de cabra gratinado y grosellas en almíbar, a pesar de que el queso no era nada fresco y la nevera no ayudó, se deshizo todo y el resultado final del plato era verdaderamente digno de fotografiar y enmarcar, una mierda. Plato principal: salmón gratinado con salsa holandesa, con su piel crujiente y espaguetis de tinta de sepia, nada, la holandesa se chafó toda en el horno, y el resultado final no muy agradable de ver. Finalmente las peras al vino salvaron la comida hasta el punto que el propietario me dio la enhorabuena alabando mis postres y pidiéndome que hiciese una vez más aquel postre que yo había hecho en junio, aquella delicia de chocolate fundente digna -y son sus palabras- de cualquier restaurante de estrella michelín, quería sentir de nuevo esa fiesta del chocolate en su alma; Andrew quería que preparase para él, una vez más: "El coulan de chocolate de Comercial Vera, en caja de a 12, ultraconjelados y 12 minutos a 180ºC".
-Oh, yes, sure!!- que significa literalemente: "estoy jodido".




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