La cocina práctica. Picadillo.


Don Manuel María Puga y Parga era un señor gordo y pacífico. Quiso ser concejal y fue alcalde, precisamente conservador y querido, incluso homenajeado por los obreros. Fue también un poco tragaldabas o gastrónomo, que dicen que regresó de aquella clínica de adelgazamiento alemana porque añoraba los grelos.
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"Hace ya muchos años que compartí la noche del sábado de Carnaval con la familia y compadres de Peres da Gualada.
Todavía en mi memoria se conservan grabados muchos detalles de aquella noche. El agua, indispensable compañera de los días de carnaval, batía con furia los pequeños y escasos cristales de la única ventana de la casa, y no reparaba tampoco en obsequiarnos con su desagradable compañía, colándose por los agujeros que en el tejado tienen la misión, a mi juicio ilusoria, de desalojar el humo de la cocina.
Lo cierto es que esto no nos importaba ni a la familia de Peres da Gualada, ni a sus compadres, ni a mí.
Rodeábamos todos su espaciosa lareira, indiferentes al húmedo fenómeno atmosférico, sentados en los clásicos tallos y en muda contemplación ante tres enormes sartenes que la discreta señora del anfitrión acariciaba de cuando en cuando con la robusta tajada de tocino y cubría luego de una tenue capa de amoado, convertido a los pocos momentos en las deliciosas filloas que nosotros comíamos por riguroso turno.
-Compadre -dijo de pronto un tal Pedro de Cotelo, hablando en castellano, porque yo estaba delante- esta fillueta es lo que tal para chamare de la ajuardente.
-No hay que roparare -contestole Peres da Gualada entre orgulloso y risueño, quitando el carozo que tapaba la botella, escanciando una copa y entregándosela a Cotelo.
-Beba hijo, beba y que de salú lle sirva.
-A la salú de vostedes y del señor amo que nos vegila, y que todos los trabagos del mundo sean estes.
Y coló el contenido de la copa entre pecho y espalda, lanzando una sonora y prolongada carraspera.
¿Cómo había preparado aquella mujer el amoadao para hacer las filloas? Pues vais a saberlo."

6 comentarios:

Miguel Vila (Colineta) dijo...

Picadillo no solo fue concejal: fue Alcalde de A Coruña, aunque era natural de Santiago de Compostela. Seguramente el alcalde más gordo que tuvo nunca la ciudad.
Cuentan que en una ocasión llegó a Coruña un circo que anunciaba entre sus atracciones al hombre más gordo del mundo. Fracasó estrepitosamente. El alcalde era todavía más gordo que el supuesto prodigio.

pfgarea dijo...

Gran personaje desde luego, entrañable.
Yo pretendía hacer un guiño a aquel artículo que publicó con el título de "Quiero ser concejal", así que quizás sea más correcto aclarar que fue alcalde.
Gracias por la aclaración. (y aunque estas cosas no se digan, me alaga ver un comentario de Colineta en mi blog)

Landra dijo...

Yo tengo este recetario y aunque no lo uso mucho, sus recetas son extrañas para mi, sin cantidades y con ingredientes obsoletos me gusta verlo, era de mi abuela y ella marcaba cada receta con la hoja del calendario de Jesús del día que la hacia

pfgarea dijo...

Bueno, los libros antiguos en general son muy poco precisos, y este en panticular tiene más de una excentrecidad, pero es entrañable.

eSedidió dijo...

Inefábel aquela receita de arroz con leite e améndoas, que comezaba a dicir algo así como: "En primer lugar, hágase el arroz con leche de la manera que conoce hasta la más ignorante de nuestras campesinas....". Iso é precisión e o demais son contos.

Crisstino Alvarez - Caius Apicius dijo...

Un libro que leo desde que era un crío, y que utilizo mucho, junto con otros del mismo autor, como 'Pote Aldeano' y 'Mi historia política'. Un personaje muy curioso...
Cristino Alvarez / Caius Apicius

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