Comidas como punto de inflexión

Ay cómo pasan los días de holganza..., la tranquilidad del hogar y la pausa como punto de inflexión. Se sucedieron unos días de buenas compañías y conversaciones desenfadadas, risas y pan vienés, paté de menudillos de pollo, costilla de cerdo, trucha asalmonada a 4€ el kilo con espárragos y otros alimentos, pero siempre croquetas. Casi hubo eucaristía pascual, y procesiones desde la terraza, hubo festeiros, eso sí.
Hubo una noche desvelada de reflexión que me arropó a eso de las 7:30 para despertarme en el primer día de una nueva etapa marcada por la toma de conciencia y la puesta a punto de mis próximos días: examen el día 20, última semana en Restaurante, preparación de un buffet temático y vete tú a saber que sucederá con Dietética; pendiente de verme con Pedro de Eboca, donde pasaré las próximas dos semanas previas a hacer el STW95 imprescindible para trabajar en el yate que me contrate, porque la noche en vela de la que hablo es la noche que preparé mi currículum, y que envié a todas las agencias que conozco, con la esperanza de que alguien me llame como me llamó sin fortuna ese capitán hace un par de días para partir hacia Francia este lunes día 20, día de exámenes...
Mejor me voy a estudiar, no?
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