No creo que sea un libro imprescindible, aunque sí destacaría el contenido de sendas mesas redondas, donde diferentes circunspectos del mundo del arte cavilan sobre la cocina del mesonero catalán.
El fragmento que transcribo a continuación viene del capítulo dedicado al "Documenta 12", cuya participación consistía en una cena en El Bulli de dos visitantes elegidos al azar en la exposición de Kassel, después de la cual se les pedía que escribieran algo sobre la experiencia, y esto es lo sigue. Seleccioné este texto porque es desde luego lo más anecdótico del libro, e incluso se agradece después de tanto discurso intelectual y petulante:
"LA COMIDA EN ELBULLI FUE UNA EXPERIENCIA Y FUE ARTE. LA DISFRUTÉ ENORMEMENTE Y ME HIZO VOMITAR." M.W.

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