Iago Castrillón.

   Hace unos años ya, en el último curso de cocina, allá por Foz, Iago nos propuso, a Jose y a mi, un viaje a Salamanca que de buena gana aceptamos. De esta aventurilla bien se podrían rescatar varias y peculiares anécdotas que no bienen ahora a cuento por la cuenta que nos tiene. Pero no olvido, apenas iniciada la excursión, la parada en su casa de Lourenzá. De allí, entre otras cosas, me viene a mente  aquel habitáculo donde Iago nos mostraba sus revistas y libros mientras hablaba de un tal Ferrán Adriá con un sifón recién comprado entre sus manos. Yo, que apenas sabía hacer unas lentejas pero clavaba las croquetas, escuchaba con cierto escepticismo su discurso nuevo y actual que me parecían "flipadas de Iago" sin más.
   Semanas más tarde, nuestra promoción andaba distribuida por diferentes lugares haciendo prácticas: Elio y yo en Montero de Vilalba; Iago, Jose y Almudena en Ribadeo, y los demás no recuerdo. Después de estas semanas, Iago que se quedó de cocinero jefe y único en el clásico y original Montero de Mondoñedo, y ya por aquel entonces tanteó a Marcelo Tejedor para trabajar con él, pero sin éxito; creo que después se fué a Coruña a trabajar con otro Montero, en este caso el restaurante "Javier Montero",  pero no lo recuerdo bien, se que yo me iba a Menorca de nuevo, a hacer "batalla" y dineros, esta vez con Jose. Puede que la última imagen que guardo de Iago fue en la cocina del ya mencionado "Hotel Montero" de Mondoñedo.
   Perdí el contacto con él, pero me iban llegando noticias de cuando en cuando a través de Jose: recuerdo que paraba por Madrid en un "estrella michelín", despúes por Valencia, y lo último hasta el reencuentro que se había ido al extranjero.
   Hace dos años, la última vez que paré por Galicia, Jose me dijo que Iago estaba por Santiago, y como no podía ser de otra manera, allí abajo, en el "Paraiso Perdido", nos reencontramos tomando unas cañas o un mojito, tanto da, porque esta vez entre las manos Iago tenía un proyecto:  un restaurante, ya vivía en Santiago y junto su novia estaban mirando locales, negociando, pensando y definiendo lo que hoy es Acio, "que empieza con A, para que salga primero en las Páginas Amarillas...", decía.
   Por estas fechas puse internet en casa, por lo que empecé a empaparme del mundillo gastronómico online: blogs, páginas, redes sociales,..., y claro, queriendo ser uno más y a punto de embarcarme (nunca mejor dicho) en una gran experiencia a bordo de un yate privado, comencé este blog. Fue por estes días cuando Iago me llama para decirme que había ganado el certamen de "Santiago-é-tapas" con un cacho de pan, un pimiento de Padrón y una sardina. Y esta aparente sencillez es la que define su cocina, y lo digo ahora que la conozco un poco más, pero de esto ya se hablará, por que no sobra mencionar la bronca que me cayó por mantener tan efusiva conversación no lejos del propietario que me empleaba, mientras me fumaba un cigarrillo detrás de la furgoneta.
   Poco después, me encuentro con que algunos de los blogs que sigo le dedican entradas, que sale en la prensa, que participa  en actividades gastronómicas,  concursos,  que se le menciona en la exposición "Ao pé do lar",... , y lo que quedará por venir.
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