Mañana soleada de domingo.

  La pintada que ilustra este post, hecha con alevosía, quizás sea el resultado de un arrebato apasionado de amor febril de algún joven ávido de aquella que allí delante habita.  Asustado, y sin mucho tino, recordaría el ragazzo aquel coito inaugural, tan fugaz como intenso, mientras manejaba el aerosol cual pincel Gussow, plasmando esa su declaración en el triste muro y más en la memoria de su amada, no por el bello y heroico acto del varón, ni tampoco por el pauperrimo coito, sinó por las hostias que le propició su padre, sabedor de las andanzas de la niña, en aquella mañana soleada de domingo.

   Pero todo esto no es más que una suposición, imaginaciones mías que salí a pasear tranquilo en esta mañana soleada de domingo, a sabiendas de que hoy comeríamos el Ossobuco que preparé ayer: lo marqué con harina, hice un sofrito de cebolla y pimiento verde, desglasé con vino blanco hasta su reducción, después añadí agua con caldo de pastilla, que otro no tenía, dejé cocer unas dos horas y reservé hasta hoy. Lo serví como manda el recetario tradicional con una mezcla de zumo de limón, piel del mismo y anchoa picada; de guarnición risotto con azafrán.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas Pedro!!

Soy Sergio, de la escuela....no se si te acordaras de mi...

Sigo tu blog y veo que estas metido en el mundo de los barcos, me estoy plantenado meterme tambien...me podrias dar tus impresiones y algun que consejo? toda ayuda es buena!!!

muchas gracias y un saludo!

te dejo mi mail... serlopez@hotmail.com

pfgarea dijo...

con mucho gusto, te mando un mail, un saludo!!!

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