Siempre me ha gustado mucho el pan.


A mi siempre me ha gustado mucho el pan y Saramago. Dadas las presentes circunstancias, lo uno y lo otro van unidos. El pan, porque aquí donde trabajo se me exigirá hacerlo fresco cada día; y Saramago porque me garantiza felicidad y distracción en los minutos previos al reposo nocturno.
"De los tiempos de la calle Herois de Quiroga poco más tengo que decir, sólo algunos recuerdos sueltos, de mínima importancia: de las cucarachas que pasaban sobre mi cuando dormía en el suelo, de cómo comíamos la sopa, mi madre y yo, del mismo plato, cada uno a un lado, cucharada ella, cucharada yo; de la mañana en que llovía mucho y decidí no ir a la escuela, con gran enfado de mi progenitora y todavía mayor  sorpresa mía por atreverme a faltar a las clases sin estar enfermo ni tener para tal ningún motivo fuerte; de cuando, tras las ventanas de la terraza de la parte de atrás de la casa, veía caer los hilos de agua que se deslizaban vidrio abajo; de cómo me gustaba mirar, a través de las imperfecciones del vidrio , las imágenes deformadas de lo que estaba al otro lado; de los panecillos comprados en la panadería, todavía calientes y olorosos, que conocíamos como los de "siete y medio"; de las "vianilhas", de msa fina, más caras, y que sólo en contadas ocasiones tuve la golosa satisfacción de comer... Siempre me ha gustado mucho el pan."  
                              Las pequeñas memorias. José Saramago.



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