Comida para pensar, pensar sobre comer.

   Este es un libro curioso e interesante que reflexiona sobre el mundo de Ferrán Adriá, el contenido es diverso y va desde una compilación de fotos de todos los platos de los últimos años del Bulli, hasta un par de mesas redondas sobre una cena en dicho restaurante, pasando por un capítulo dedicado a la participación en el "Documenta 12" de Kassel y terminado con lo que denominan la "intrahistoria" de El Bulli.
  No creo que sea un libro imprescindible, aunque sí destacaría el contenido de sendas mesas redondas, donde diferentes circunspectos del mundo del arte cavilan sobre la cocina del mesonero catalán.
   El fragmento que transcribo a continuación viene del capítulo dedicado al "Documenta 12", cuya participación consistía en una cena en El Bulli de dos visitantes elegidos al azar en la exposición de Kassel, después de la cual se les pedía que escribieran algo sobre la experiencia, y esto es lo sigue. Seleccioné este texto porque es desde luego lo más anecdótico del libro, e incluso se agradece después de tanto discurso intelectual y petulante:
"LA COMIDA EN ELBULLI FUE UNA EXPERIENCIA Y FUE ARTE. LA DISFRUTÉ ENORMEMENTE Y ME HIZO VOMITAR." M.W.

El desvirgue en Pere Garau.

   Decía el mail que por ser uno de los miembros más activos de la Comunidad Canal Cocina, me agasajan con un carrito. Y yo que apenas participo en dicha Comunidad he de decir que me alegré mucho, y que estoy muy agradecido.
  Hoy había que estrenarlo a lo grande. Y para ello decidí ir de compras , ya no al mercado del Olivar, que me pilla a 2 minutos de casa, sinó al de Pere Garau, un poco más alejado, pero que me daba la oportunidad de lucir más y mejor mi carrito por este barrio peculiar: uno de los más poblados de Palma, donde conviven los primeros mallorquines llegados de la Part Forana con las nuevas familias oriundas del allén de  los mares del sur, del poniente, y más del sol naciente, que es para ver, Paquita, esto de los chinos, diría una hipotética señora a su acompañante.
  Una vez en el mercado, y como mandan los cánones, me dirigí al bar de la esquina para merenar. No había prensa y lo solucioné en un pis-pas (que por cierto, tócate los cojones con EL PAÍS a 1´2€, vale que con esto del internet hacía tiempo que no me lo compraba, pero virgen-santa...). Y ya con el diario sobre la barra, pedí un café con leche. Entre pagina y página, y sorbo a sorbo, me lié un cigarrillo para reflexionar, porque tras la barra me estaba llamando la atención esa señora embutida en un mandilón que hacía unos potingues y cocimientos  que pasaban a la barra en forma de alimentos... Además, allí atrás, en un cuarto aparentemente inaccesible, se vislumbraban unas mesas donde gente de cierta edad no conspiraba sinó comía... Y en la barra, los habituales, eran servidos y gozaban.
   Este era el sitio, claro que sí, que yo iba a merenar antes de la compra, pero joder qué tino tuve..., 
-a ver, ponme ahí algo de frito y ensaladilla...-
y valla con el frito... madre mía, qué condumio..., qué felicidad, y qué estampa..., allí yo, hermosamente alimentado luciendo chandal y barbucha descuidada, con la prensa sobre la mesa, a la vera un frito sublime, y fiel a mis pies, esperando su desvirgue:  el carrito de la compra.

Pa de figa.

   Mientras María hablaba con la tendera de la miel yo me acerqué al pequeño puesto de la señora que ya recogía porque comenzaba a llover, y  me llamó la atención aquella cosa de forma indefinidamente cónica, unas hojas y unas cinchas de algún material vegetal. Un objeto "colgable" y bonito. 

 -¿Qué es?- pregunté-
   -bla, bla, blabla-blá,... i ho faig amb..., bla, blabla, blablá..., i el pots penjar..., blablablá bla,... molt bo, molt bo.-
   -Ahh, pues me llevo uno- respondí sin haber entendido absolutamente nada, sin saber que iba a comprar, sin admitir que cuando digo que entiendo mallorquín, miento ... Pero seguro, no obstante,  de que si se trataba de un comestible y  lo había hecho aquella señora..., estaría bueno.
   Pagé, y en este proceso, pensé ..., joder, que no puedo ser tan burra de comprarme algo sin saber lo que es, entonces,  haciendo un uso ágil de mi desmesurado ingenio pregunté...
   -¿Y cómo dice que se llama esto en mallorquín?
   -Pa de figa rei, pan de higo, molt bo, molt bo...
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   No encontré nada similar en internet, así que dejo aquí un par de fotos porque considero que tiene cierto interés. En cuanto a cómo estaba hecho, simplemente decir que efectivamente está muy bueno, y muy jugoso; que algo sí le entendí a la señora y dijo que se conserva mucho tiempo colgado en un lugar fresco, pero siempre envuelto en las hojas de higo que lo protegen.  Sobre cómo comerlo, cada uno sabrá muy bien que destino darle, pero yo me acabo de zampar un cacho con queso de cabra, y..., qué voy a decir... exquisito. Enlace a foto1 y enlace a foto2. Foto de interior.

Medio morriñento.

   Ó son da muiñeira de Chantada din por chorar, eu non quería, e Dios me aparte de que alguén soubese de tal mixiricada, pero pasar pasou, e que lle imos facer.
  Ando medio morriñento últimamente..., será porque fai frío e chove algo aquí na illa, será pola triste feira de gando que me lembrou tratantes de maior categoría e menos educación cós de Sineu, será eso, será que xa non queda xente que faga xuramentos con estilo, ou serán tamén os políticos corruptos de UM, ós que o señor Baltar ben lles podía dar unhas leccións de como roubar sen "aghachadillos"; será que me fago vello ou será que pasaron máis de dous anos dende a última vez que pisei Galicia, será que xa non falo galego e disque teño acento raro, será que fixen coincidir a miña viaxe á casiña co Forum Gastronómico de Santiago con escasa esperanza de que alguén que conseguise unha entrada sen pagar un peso, ou será que o outro día, remexendo por internet vin unhas letras que decían: "Acreditación para bloggers", e será tamén que alá mandei unha solicitude respostada de seguido coa imaxe que ilusta este post: "Confirmación acreditación".
   E ese que sale rindo na foto ben podía ser eu.

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