Otros libros: Yo maté a Kennedy.

   Este el primer libro de la "saga Carvalho", personaje creado por  Vázquez Montalbán caracterizado, entre otras cosas, por su condición de buen comedor.
  Personalmente el libro me desconcertó un poco, y sólo espero que los siguientes sean un poco más entendibles.
  Habrá tiempo de hablar del autor y del personaje, por el momento se poco, y ahí queda un fragmento:


"-¿No le gustan los vinos de Monterrey?
-El clarete tiene un sabor demasiado acidulado, no se combina bien con los filetes.
Jacqueline se echó a llorar:
-¡Ethel tiene la culpa! Siempre dando órdenes absurdas al maitre. Yo, en esta casa soy un cero a la izquierda.
   Comprendí que estaba a punto de provocar un rompimiento entre las cuñadas y elgié las excelencias del Monterrey abocado con la tarta, sobre todo si habían conseguido darle un bouquet final algo rancio. Se alivió el disgusto de Jacqueline, pero no lo suficiente. Durante toda la noche se empeñó en conocer mi opinión sobre todos los platos y cada uno de sus ingredientes.
 -¿Ha quedado bien la salsa? ¿No cree que hay un exceso de crema de leche y que el sabor de la mostaza está demasiado diluido? ¿Y las manzanas? ¿Ha quedado bien vaciado el corazón?
  Yo aprobaba con entusiasmo creciente."

Matanza en Polonia.

Hacía años que no presenciaba tan hermoso acto de ejecución. Fue allá en la Galicia natal, donde el "porco" es divino, porque "se o porco voara..." decía el campesino al preguntarle por la más preciada de las aves.
  Pero pasaron años, y mi torpeza, me impidió implicarme en el solemne acto en la isla que oficialmente me acoge, donde aprecian al "porc" hasta el punto de integrarlo en la repostería con maestría.
   Ahora habito en una nación cuya bandera toma color de su escudo: águila blanca sobre fondo rojo, que bien podría ser el cerdo, pero carente de hermosura, jamás tuvo un escudo, bandera o estandarte militar. Injusticia histórica.

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   Al cerdo le propinaron un golpe rotundo en la frente que lo dejó inconsciente, lástima que todavía no tenía cámara y no pude fotografiarlo, porque el golpe fue preciso y para ello, el ejecutor utilizó una hacha. Después, en el suelo procedieron a desangrarle mientras la criatura agonizaba. Lo hicieron muy rápido.
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   Después de desangrado, pesaron al cerdo con esta curiosa balanza romana. Alcanzó los 135 kg. 
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   Luego se procedió a chamuscarlo, primero con gas, pero como hacía mucho frío, el conducto del soplete se congelaba. Entonces utilizaron agua caliente para solucionarlo, sin mucho éxito. Hubo que utilizar paja.
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   Mientras lo chamuscaban con la paja me fui a dar un paseo porque tenía los pies muy muy fríos, el paisaje impresionante.
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  A continuación limpiaron los restos de paja y rascaron la superficie, para ello se ayudaban de agua caliente que se calentaba en esta caldera de leña.

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   Luego llegó mi suegro con el vodka, que no puede faltar en una matanza polaca. Después de esta breve pausa se procedió al destripe.

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   Lo curioso de todo es proceso es la aparente facilidad con la que se ejecutó. En todo momento el cerdo estuvo sobre esa tabla, que luego resultó ser la puerta de la cuadra. Se apartaron las vísceras y las tripas, la bilis, como siempre al tejado; se cortó en cuartos y listo.

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   Por otro lado las mujeres se encargaron de preparar las tripas para los diferentes embutidos, aprovechando incluso el intestino grueso, cuya limpieza no es precisamente agradable.

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   Esto que se ve en la foto (un poco movida...) es un cacho de piel del cerdo arrancado de la parte del vientre. Ellos se la comían como si fuese el mejor de los manjares. Mi suegro me ofreció un trozo y lo probé, pero se lo terminó el perro porque realmente no sabía a nada y requería de mucho masticar... 

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   Ya en casa, después de comer se procedió al despiece, se guarda la carne para que repose y de cena hígado con lomo. Los cortes son muy similares a los que conocía, los destinos, serán sin embargo distintos. 

España y Polonia: los encuentros.

   España y Polonia: Los encuentros es un libro editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas que se ocupa del análisis de los vínculos entre ambos países, tanto históricos como sociales o políticos. Es un libro que me pareció interesante especialmente ahora que vivo en Polonia para entender un poco mejor esta sociedad que en realidad, a día de hoy, tampoco es tan diferente a la española.
  Rescato un pequeño fragmento que se refiere a la comida:

"A los polacos les gusta la comida española, sobre todo, como a la mayoría de los extrangeros, la paella. Verduras y frutas que no disponen en su país son altamente apreciados. Uno de nuestros informantes no cifraba en los ingredientes la diferencia entre la gastronomía polaca y la española, sino más bien en la forma de preparar los platos: platos a base de carne picada o empanada, masas vegetales y arroz, gelatinas de carne o pollo."

Miguel Ángel Almodovar en Varsovia.

 Miguel Ángel Almodóvar vino a Varsovia a presentar la edición polaca de su libro "La fómula Almodóvar" . El acto formó parte de un simposio organizado por KRSiO  cuya temática giró en torno a la importancia de los  suplementos nutricionales en la alimentación.

   Yo me acerqué atraído por la figura del Sr. Almodóvar, que días antes había anunciado en Facebook el citado acto. 
  Es cierto que no sabía muy bien quíen era este señor, sí conocía sus vínculos con la gastronomía y me sonaba de algún medio de comunicación. Así que, decidido a asistir, qué menos que poner remedio a mi ignorancia. Rebusqué por internet y encontré varios títulos de sus libros, entrevistas en diferentes medios,  alguna breve biografía, también vídeos en You Tube y varios podcast de sus colaboraciones en desiguales emisoras que escuché con interés.
  Después de todo, tampoco resulta fácil definirle: licenciado en CC. Políticas y Sociología además de Titulado Superior del CSIC  y sin embargo, guionista, presentador, editor y director de diversos programas de televisión; nutricionista (o al menos experto en nutrición), gastrónomo y criminólogo (ya decía Vázquez Montalbán que el gourmet tiene mucho de perverso). Consecuentemente escritor y colaborador de varios medios escritos y audiovisuales. Actualmente docente de la Universidad Camilo José Cela  y padre orgulloso. 
   Así que sabiendo ya algo del protagonista, me presenté allí como invitado del invitado,  un poco temeroso de saberme fuera de lugar pero decidido a conocerle como le conocí.
   Hablamos tanto antes como después del acto, para apreciar que lo realmente impresionante, no es tanto su trayectoria -que lo es- sino su humanidad, transparencia y sinceridad. Una conversación distendida de esas de arreglar el mundo: desde el comunismo al neoliberarismo en Polonia hasta Brasil como fuerza emergente, que si los muy canallas no pagan las conferencias y díselo a mi padre que es autónomo y persigue con rubor a clientes de toda la vida..., que si venga nos fumamos un cigarrillo mientras reivindicamos el puchero y los otros vinos buenos, que no sólo de Rioja vive el hombre... y, así...,  de repente, me veo en el autobús de camino a casa con un hervidero de ideas en mi cabeza y un poco arrepentido de no haber tocado temas más clompejos tales que si realmente no le hincha las pelotas que Jiménez los Santos (excamarada) no deje hablar cuando le invita a su programa para hablar de la Kampusch; o si Iker Jiménez, lejos de interpretar un papel, es tan freak como parece; incluso si estaría de acuerdo en que Sergi Arola, además de genial hostelero es un chulo narcisista con vocación de proxeneta..., en fin tantas y tantas cosas que no se encuentran en los libros... Y es que uno, en el fondo, es un poco frívolo y cabrón, pero curioso y agradecido de conocer personas como Miguel Ángel Almodóvar.

Feliz cumpleaños!

 Apareció en el yate para encargarse de una jauría de "crianças", y reapareció semanas después para echar una mano en los días especialmente intensos que se avecinaban. Por circunstancias familiares y tristes la chief stew tuvo que irse, encontrándose nuestra protagonista sola ante el sinfín de responsabilidades que conlleva el housekeeping de un yate: camarotes, lavadora, plancha y limpieza en general, servicio de desayuno, comida, cena y canapés, también brebajes varios y otros caprichos -con frecuencia absurdos- de los respetables. Con todo,y sin experiencia previa en los quehaceres de un yate de lujo, sacó adelante todas las tareas requeridas con una profesionalidad encomiable. Pero lo realmente extraordinario es que, a la muy mona, nunca le faltó una sonrisa para nadie, buena voluntad, entrega, y sobre todo un buen rollo que contagió a toda la tripulación.
   Recuerdo cuando fondeando en Cala Jondal, se levantó de madrugada para compartir un cigarrillo conmigo durante mi guardia y charlar un poco. Recuerdo su cara adormilada y su vocecilla frágil de recién despertada entrando a la cocina, recuerdo incluso cuando se levantó escuchando música con los auriculares en las orejas porque estaba enfadada conmigo sin yo saberlo..., recuerdo como le gustaba comer cuando le gustaba, porque por supuesto no todo era de su gusto; recuerdo conversaciones y el cariño con el que hablaba de sus amigos y familiares. Ojalá hable así de mi, aunque nunca le haya preparado los calamares rellenos que tanto le gustan, y que nunca prometí, como tampoco prometí llamarla en su cumpleaños-que es hoy- y quizás no lo haga, pero no significa que no la quiera un montón y que le estaré siempre agradecido por ser como es.
¡¡Feliz cumpleaños!!

Paco y los chipirones con huevo frito.

Paco era fino para el comer pero también para el guisar, en algún día ocioso le cedí la cocina y él se deleitó -sin prisa, porque ya lo decía su abuela: para cocinar no hay que tener prisa- se deleitó, decía, en elaborar algún arroz de escándalo que comimos con ganas.  Y no solo eso, porque el murciano, que en más de una ocasión me hablaba de sus recuerdos gastronómicos, quiso plasmar sus experiencias en el plato, cual artista, y cual guisador, que en una tarde de septiembre, después de unas cervezas, vino a emular una receta que había visto hacer en un local popular del mercado de la Boquería y que más de una vez había prometido: Chipirones con huevos fritos.
   Y a quien esto le parezca una chorrada es que no sabe nada de nada. 
   Miradlos felices en la imagen.
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