Carvalho viaja al Madrid de la transición para resolver un asesinato te tintes políticos, así se despide de su ayudante:
-Añoraré tus guisos, Biscuter. Me voy a una ciudad que sólo ha aportado un cocido, una tortilla y unos callos al acervo de la cultura gastronómica del país.
Durante su estancia en más de una ocasión se queja de los hábitos culinarios de Madrid, e incluso menciona uno de los grandes restaurantes de la época:
-(...)Podríamos comer cualquier cosa.
-Yo nunca como cualquier cosa. Le invito en Lhardy.
-¿Ha tenido un catorce en las quinielas?
-Paga el partido.
Y puestos a mencionar clásicos aquí va un fragmento donde se menciona ni más ni menos que a Arzak:
-creo que hay un orden de prioridades y que hablar de mi gestión es ahora prioritario.
-Desde luego.
-Además pensaba guisar un arroz con escupiñas, muy parecido al arroz de Arzac.
-Arzac lo hace con kokochas.
-Y también con almejas.
-Puede ser un arroz muy interesante. Iré a la reunión de la agrupación y después acepto su invitación.

1 comentario:
Hola es una publicacion fuera de lo comun, me gusta
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