Asesinato en el Comité Central. Vázquez Montalbán.


Carvalho viaja al Madrid de la transición para resolver un asesinato te tintes políticos, así se despide de su ayudante:

-Añoraré tus guisos, Biscuter. Me voy a una ciudad que sólo ha aportado un cocido, una tortilla y unos callos al acervo de la cultura gastronómica del país.

Durante su estancia en más de una ocasión se queja de los hábitos culinarios de Madrid, e incluso menciona uno de los grandes restaurantes de la época:

-(...)Podríamos comer cualquier cosa.
-Yo nunca como cualquier cosa. Le invito en Lhardy.
-¿Ha tenido un catorce en las quinielas?
-Paga el partido.

Y puestos a mencionar clásicos aquí va un fragmento donde se menciona ni más ni menos que a Arzak:
-creo que hay un orden de prioridades y que hablar de mi gestión es ahora prioritario.
-Desde luego.
-Además pensaba guisar un arroz con escupiñas, muy parecido al arroz de Arzac.
-Arzac lo hace con kokochas.
-Y también con almejas.
-Puede ser un arroz muy interesante. Iré a la reunión de la agrupación y después acepto su invitación.

Cukiernia Pawłowicz, el éxito de un negocio sencillo.

   Cukiernia Pawłowicz es una pequeña pastelería ubicada en el número 13 de la céntrica calle Chmielna de Varsovia. Despachan bollería tradicional recién hecha a través de un ventanuco, poco abierto porque entra frío. Algún que otro domingo, presenta una estampa impresionante con más de 20 o  30 ciudadanos golosos haciendo cola.
  Ofrece lo que tiene, lo que hacen allí mismo, en un pequeñísimo obrador  y despacho, donde el pastelero prepara y la dependienta vende. Los dulces saltan de la bandeja al consumidor, que paga a gusto y más a gusto se va. Los muchachos mantienen su perfil serio de varsoviano; a ellas, los ojos les hacen chiribitas.

     Y con esto está todo dicho: el éxito de un negocio sencillo, el éxito de la honestidad. 

Los mares del Sur o la cebolla en la paella de Vázquez-Montalbán.

  "Los mares del sur" es el cuarto libro de Vázquez-Montalbán cuyo protagonista es el detective Pepe Carvalho. Obtuvo con esta publicación el Premio Planeta en 1979.        
   El siguiente fragmento es una síntesis de la novela. La aclaración sobre si la paella lleva o no cebolla, después.
"Fueron a cenar al Túnel, donde Biscuter se sorprendió ante el plato de judías blancas con almejas que pidió Carvalho.
   -Lo que inventan, jefe.
   -Esto es más viejo que ir a pie. Antes de que llegara la patata a España, con algo había que acompañar la carne, el pescado, el marisco.
   -Lo que no sepa usted, jefe...
   Charo había recurrido a una menestra de verduras y atún fresco a la plancha. carvalho seguía obsesivo con su vino, como si estuviera practicando una transfusión de sangre blanca y fría.
   -¿En qué trabajas ahora?
   -En un muerto desaparecido.
   -¿Han robado un muerto?
   -No. Un hombre que desapareció y un año después aparece muerto. Quería cambiar de vida, de país, de continente, de mundo y al final lo encuentran acuchillado entre latas y cascotes. Un fracasado. Un rico fracasado.
   -¿Rico?
   -Riquísimo."
__________ 
   "En la cocina, Fuster inspeccionó como un sargento de intendencia la labor de Beser. Había trinchado poco los componentes del sofrito. Rugió como herido por una invisible saeta.
   -¿Qué es eso?
   -Cebolla.
   -¿Cebolla a la paella?¿De donde has sacado eso? La cebolla ablanda el grano.
   -Eso es una majadería. En mi pueblo siempre ponen cebolla.
   -En tu pueblo hacéis cualquier cosa para significaros. se puede poner cebolla a un arroz de pescado o de bacalao y y hecho a la cazuela, a la cazuela, ¿entiendes?
   Beser salió de estampida y volvió con tres libro bajo el brazo: Diccionario gastrosófico valenciano, Gastronomía de la provincia de Valencia y Cien recetas de arroz típicas de la región valenciana.
   -No me vengas con libros de gente que no es de Villores. Morellano de mierda. Yo me guío sólo por la memoria popular.
(...)
   Beser buscaba en los libros sin hacer caso al estallido poético de Fuster. Finalmente cerró los libros.
   -¿Qué?
   -Tenías razón. En la paella de los pueblos de Castellón no  se pone cebolla. Ha sido un lapsus. Un catalanismo. He de volver a Morella urgentemente para un reciclaje.
   -¡Ajá!- exclamó Fuster mientras precipitaba la cebolla en el cubo de la basura.
   -Te lo dije bien claro. Medio kilo de arroz, medio conejo, medio pollo, un cuarto de kilo de costillas de cerdo, un cuarto de quilo de bajocons, dos pimientos, dos tomates, perejil, ajos, azafrán, sal y nada más. Todo lo demás son extrangerismos."
Los mares del  Sur . Manuel Vázquez-Montalbán.

Podcast sobre gastronomía.

   Otra forma que descubrí para mantenerme informado en cuestiones gastronómicas, son los podcast. Que a decir verdad, las he ido aparcando para inmiscuirme de cabeza en otros temas más tentadores y no menos interesantes. 
   Tuve una temporada de de tragarme toda la crónica negra que alcanzaba a ingresar en mi ipod: el terrible caso de japonés caníbal japonés que se comió una holandesa en París y regresó en libertad a su país. O las atrocidades del Petiso Orejudo, que con tanto gracejo describe el gran Paco Abellán. También me bajé varios programas de Redes, de Punset, mucho más interesante de lo que recordaba. Incluso algún que otro documental sobre la historia de España, especialmente los referentes a la corrupción en la época franquista, los entramados del Opus Dei, la transición, las verdad del 23-F,... Documentales sobre transgénicos, sobre economía, tribus urbanas o la historia del tiempo de Stephen Hawking -qué coñazo- También algún programa del Iker Jiménez, muy interesante el de la pirámide de Bosnia. Otro día, me entretuve con un podcast de polaco, y otros de inglés, pero nada, muy aburrido, no es desde luego, la mejor manera de aprender un idioma. Las entrevistas de Quintero si fueron una delicia, pero encontré pocas, una pena. Los programas de copla o de la historia del pop en España me acercan ni más ni menos que a la mismísima radio de Jiménez los Santos. En Onda Cero algo de la Rosa de los vientos, y algo de Julia Otero. En Punto Radio, según que cosas de Luis del Olmo. De la Ser   bajo parte de los programas que solía escuchar: A vivir...,  La Ventana y Hora 25 -permítaseme apuntar que he dejado a Francino y su "buenrrollismo" de mierda para siempre-. De la COPE por supuesto los deportes. Y de RNE..., madre mía, RNE es un filón, estos tienen de todo y bueno: entrevistas, cocina, fado y estravagannnnza en R5, Carne cruda, La flor de pasión y otros en R3; música romaní o la interesantísma música de salón en RClásica; cine en R1; Documentos sonoros con un sinfín de temáticas en R Exterior, qué interesante y qué bien hecho, también en esta emisora: gastronomía con "Paisajes y sabores", que es lo que me ocupa en este blog, y por lo que pondré una lista de podcast de dicha temática, que no serán todos, pero son los que escucho de vez en cuando:

La soledad del manager. Vázquez-Montalbán.

   En esta nueva entrega de la "saga Carvalho" el protagonista se define un poco más, y aparece el personaje de "Biscutier", ex-compañero de celda  que le cuida el despacho y cocina.
Carvalho aparece de nuevo con excelente gastrónomo y cocinero, que no pierde el gusto por cocinar de madrugada, como en la entrega anterior:

"Ponerse a guisar un salmis de pato a la una de la madrugada es una de las locuras más hermosas que puede acometer un ser humano que no esté loco. En el horno se asa el pato joven deshaciendo sus propias grasas como en una cura de adelgazamiento y bronceado. Mientras, en la cazuela Carvalho obtenía la grasa de unos dados de tocino en la que rehogaba cebolla y champiñones, para añadir después vino blanco, sal, pimienta y un pedacito de trufa picada con parte de su propio coñac de conserva.
(...)
-¡Vaya horas! ¿Un incendio?
-Un salmis de pato.
-¿Qué?
-He guisado un salmis de pato. El bicho no es muy grande, pero no me lo voy a comer solo.
-¡Si son las dos y media de la madrugada!
-Un salmis de pato.
-¿Pato joven?
-Un patito.
-¿De confianza?
-De de absoluta confianza
-Vete abriendo las botellas de vino que voy para allá.
La soledad del manager. Vázquez-Montalbaán 

Tatuaje. Vázquez-Montalban

 "Tatuaje" es el segundo libro de la "saga Carvalho" de Vázquez-Montalbán. Y si bien el primero era un un libro un poco raro, este ya responde claramente a su naturaleza de novela negra. El personaje principal está más definido y se acentúa su gusto por la gastronomía: el gusto por el buen vino y otras bebidas (como el homenaje a la ginebra holandesa y de cómo se ha de consumir), también la elección de buenos restaurantes y los guisos que él mismo se prepara  a horas intempestivas, como la caldeirada que describe detalladamente.
  Los contrastes del personaje canalla y culto en el mundo marginal en el que se mueve se aprecian en el siguiente fragmento, Carvalho está en un bar de barrio con su compañera sentimental y "la Andaluza" ambas prostitutas,  acaban de pedir un pan con tomate:

"  -Así como hay una koyné lingüística y podemos precisar el origen común de las lenguas arias en el indoeuropeo, hay un koyné gastronómica evidente, uno de cuyos síntomas científicos es el pan con tomate. Podemos hermanarlo con la pizza, pero la supera en facilidad. La harina en la pizza debe cocerse. En cambio el pan  con tomate es simplemente eso, pan y tomate, un poco de sal y aceite.-
  -Y que está riquísimo- jaleaba la andaluza, llena de entusiasmo por los misterios que le desvelaba  Carvalho- Refresca y alimenta. Tiene mucho alimento. El doctor Cardelús me lo dijo cuando le llevé a mi nene que estaba un poco anémico. Dele bones llesques de pan con tomaqet y pernil. Un milagro. Tengo ahora al niño en una casa de campo de Gavá y yo les digo a los que le cuidan: sobre todo pan con tomate, mucho pan con tomate.-
   A Carvalho le molestó que descendiera el nivel científico de la conversación. Pero ya llegando la bandeja de pan y tomate. Sin ser nada digno de pasar ni siquiera al libro "Carmencita o la buena cocinera" era un pan con tomate discreto."
Tatuaje. Vázquez-Montalbán. 
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